Galletas sin azúcar: Oreo revela el rumbo del desarrollo de productos
- Redacción I&V News

- hace 2 días
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La reformulación de productos tradicionales es uno de los mayores retos actuales para la industria de alimentos.
Mantener sabor, textura y aceptación del consumidor mientras se reducen ingredientes críticos como el azúcar requiere decisiones técnicas complejas.
En este contexto, Oreo anunció el desarrollo de galletas sin azúcar añadido, una innovación que refleja cómo las grandes marcas están respondiendo a nuevas expectativas nutricionales sin abandonar productos icónicos.
Más allá del lanzamiento en sí, esta iniciativa ofrece señales claras sobre hacia dónde se mueve el desarrollo de productos en categorías indulgentes como snacks y panificación.
El contexto: menos azúcar, misma experiencia
La reducción de azúcar no es una tendencia nueva, pero sí cada vez más exigente. Presiones regulatorias, recomendaciones de salud pública y cambios en la percepción del consumidor han llevado a que la reformulación pase de ser una ventaja competitiva a una necesidad estratégica.
En categorías como galletas y confitería, el reto es mayor: el azúcar no solo aporta dulzor, también cumple funciones estructurales, de textura, color y vida útil. Por ello, eliminarlo o reducirlo implica replantear la formulación completa, no solo sustituir un ingrediente.
¿En qué consiste la innovación de Oreo?
De acuerdo con la nota, Oreo está apostando por versiones sin azúcar añadido, utilizando edulcorantes alternativos para mantener el perfil sensorial del producto. El enfoque no es eliminar el carácter indulgente, sino ofrecer una opción alineada con consumidores que buscan reducir su ingesta de azúcar, ya sea por razones de salud, control calórico o preferencia personal.
Este tipo de innovación suele implicar:
Uso de edulcorantes no calóricos o de bajo impacto glucémico.
Ajustes en grasas, harinas y agentes estructurantes, que pueden causar cambios sensoriales de la fórmula original.
Validaciones sensoriales extensivas.
Revisión de etiquetado y declaraciones nutricionales.
¿A quién impacta este movimiento?
El desarrollo de galletas sin azúcar añadido, no solo es un capricho o una moda, es relevante para varios perfiles dentro de la industria:
Equipos de I+D, que enfrentan el reto de reformular sin perder identidad del producto.
Áreas de calidad e inocuidad, responsables de validar nuevos ingredientes y su desempeño en proceso.
Responsables regulatorios, que deben asegurar el uso correcto de edulcorantes y declaraciones como “sin azúcar añadido”.
Gerencias de marca y portafolio, que buscan ampliar oferta sin canibalizar productos existentes.
Proveedores de ingredientes, especialmente edulcorantes y sistemas funcionales.
¿Qué significa esto para las empresas de alimentos?
Más allá de Oreo, este caso deja aprendizajes aplicables a otras marcas:
La reducción de azúcar ya no se limita a productos “light” o dietéticos; llega a categorías de "capricho" o antojo.
El consumidor espera opciones, pero ojo, no reemplazos totales.
Las reformulaciones exitosas requieren trabajo transversal entre formulación, proceso, calidad y regulación.
El uso de edulcorantes exige evaluaciones cuidadosas de estabilidad, sabor residual y percepción del consumidor.
Las declaraciones en etiqueta deben estar respaldadas técnica y legalmente.
Implicaciones prácticas a revisar internamente
Para empresas que consideran desarrollar productos similares, conviene revisar:
Qué edulcorantes están aprobados en los mercados objetivos (FDA, Codex, regulaciones locales).
Cómo impactan estos ingredientes en procesos térmicos y horneado.
Cambios en vida útil y comportamiento microbiológico.
Necesidades de validación sensorial y estudios de aceptación.
Coherencia entre perfil nutricional, comunicación y expectativas del consumidor.
Reducir azúcar no es un ajuste menor; es un proyecto integral.
Una reflexión final para la industria
La innovación de Oreo confirma una tendencia clara: la indulgencia y la reformulación ya no son conceptos opuestos. Las marcas que logren equilibrar sabor, tecnología, cumplimiento regulatorio y percepción del consumidor estarán mejor posicionadas para competir en un mercado cada vez más exigente.
Para la industria alimentaria, el mensaje es claro: el futuro no está en eliminar categorías, sino en repensarlas con criterio técnico y visión de largo plazo.










