Prohibición de publicidad de “junk food” en Reino Unido
- Ing Esteban Díaz MNT

- hace 2 días
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Entra en vigor la prohibición de publicidad de “junk food” en Reino Unido: implicaciones para la industria alimentaria
A partir de 2026, el Reino Unido comenzó a aplicar una de las medidas más estrictas en materia de publicidad de alimentos considerados poco saludables, comúnmente agrupados como junk food.
La nueva regulación limita de forma significativa cuándo, dónde y cómo pueden promocionarse ciertos alimentos altos en grasa, azúcar y sal, con un enfoque claro en la protección de niños y adolescentes.
Aunque esta medida es específica del mercado británico, se parece mucho a la restricción de publicidad impuesta en México por allá del lejano 2014, donde se prohibía anunciar dulces y snacks en programas para niños. Causando el cierre del programa legendario de "En Familia" conducido por el acaecido Javier López "Chabelo"
Y no tuvo ningún resultado.
El que aparezca nuevamente, se ha visto, que su alcance pudiera ir más allá del territorio: marcando una tendencia regulatoria que la industria alimentaria a nivel global no ha visto, aunque los resultados pudieran no ser los esperados.
Contexto: de la nutrición al control de la publicidad
Durante años, el debate sobre salud pública se centró en etiquetado, reformulación y educación del consumidor.
Sin embargo, las autoridades sanitarias del Reino Unido decidieron avanzar un paso más y actuar sobre el entorno publicitario, reconociendo que la exposición constante a ciertos mensajes influye directamente en patrones de consumo.
La prohibición forma parte de una estrategia integral para reducir la obesidad infantil y enfermedades no transmisibles, alineada con recomendaciones de organismos internacionales y evidencia científica sobre marketing alimentario.
¿En qué consiste la prohibición?
La regulación establece, entre otros puntos clave:
Prohibición de publicidad de alimentos HFSS (high in fat, sugar and salt) en televisión antes de las 9:00 p.m.
Restricciones severas en publicidad digital, incluyendo plataformas en línea y redes sociales.
Limitaciones específicas en contenidos dirigidos a menores.
Uso de un modelo nutricional oficial para clasificar qué productos están sujetos a la prohibición.
Es importante señalar que no se prohíbe la venta de estos productos, sino su promoción bajo ciertos formatos y horarios.
¿A quién impacta esta medida?
Aunque la atención mediática se ha centrado en grandes marcas, el impacto alcanza a distintos actores:
Fabricantes de alimentos.
Áreas de marketing y comunicación, que deberán replantear estrategias.
Equipos regulatorios y legales, responsables de verificar cumplimiento.
Desarrollo de producto, ante posibles presiones de reformulación.
Exportadores al Reino Unido, incluso si producen fuera de Europa.
Para empresas multinacionales, el reto será gestionar portafolios y mensajes coherentes entre mercados con reglas cada vez más dispares.
¿Qué significa esto para las empresas de alimentos?
Esta prohibición deja varias señales claras para la industria:
El cumplimiento regulatorio ya no se limita a etiquetado o formulación; la comunicación comercial busca tener un control sanitario.
Los perfiles nutricionales se están convirtiendo en herramientas regulatorias, no solo informativas.
Las estrategias de marketing deberán alinearse más estrechamente con decisiones técnicas de formulación.
El riesgo reputacional y legal asociado a publicidad inadecuada va en aumento.
En términos prácticos, la frontera entre regulación sanitaria y marketing es cada vez más estrecha.
Como toda política actual sobre nutrición contra el sobrepeso, deja de lado cualquier trabajo sobre los hábitos alimenticios, creyendo que la prohibición es la medida que resolverá el problema.
Puntos clave a revisar desde un enfoque técnico y regulatorio
Para equipos internos, especialmente si tu empresa opera o exporta al Reino Unido, conviene evaluar:
Si los productos entran en la categoría HFSS según el modelo nutricional aplicable.
La coherencia entre perfil nutricional, declaraciones y campañas publicitarias.
La trazabilidad de decisiones de formulación frente a criterios regulatorios.
Los contratos y lineamientos con agencias de marketing y plataformas digitales.
La necesidad de escenarios alternativos de comunicación o reformulación.
Estas revisiones no son exclusivas del área comercial; requieren coordinación entre calidad, regulación, legal y marketing.
Una señal clara del rumbo regulatorio
La entrada en vigor de esta prohibición confirma una tendencia que ya se observa en otros mercados: los gobiernos establecen políticas, en vez de soluciones, encontrando un "supuesto" culpable: la promoción de los alimentos, especialmente aquellos que la autoridad considere como "un riesgo" de salud pública.
Para la industria alimentaria, el aprendizaje es claro: anticipar cambios regulatorios, entender su lógica y alinear decisiones técnicas y estratégicas será cada vez más importante que reaccionar una vez que las reglas ya están en vigor.
Cuídate mucho y espero verte muy pronto...





