Camarones con posible contaminación por Cesio-137: qué pasó y qué dice la FDA
- Redacción I&V News

- 29 ago
- 2 Min. de lectura

Durante este mes de agosto de 2025, la FDA emitió una alerta de inocuidad alimentaria tras detectar niveles de Cesio-137 en lotes de camarones congelados importados bajo distintas marcas, entre ellas algunas de distribución masiva como Great Value y Sand Bar.
La advertencia encendió las alarmas sobre la presencia de radionúclidos en la cadena alimentaria y abrió la conversación sobre la necesidad de fortalecer controles en importaciones.
¿Qué es el Cesio-137?
El Cesio-137 es un isótopo radiactivo que se produce principalmente como subproducto en reactores nucleares y pruebas atómicas.
Tiene una vida media de 30 años y emite radiación gamma, lo que lo hace especialmente preocupante en términos de salud pública.
A diferencia de otros contaminantes, el Cesio-137 no altera el sabor, olor o apariencia de los alimentos, pero se acumula en los tejidos y, en ingestas continuas, puede aumentar el riesgo de cáncer y otros efectos en órganos como hígado y riñones.
¿Cómo ocurrió la contaminación?
Aunque la investigación sigue en curso, existen varias hipótesis:
Contaminación ambiental: camarones cultivados en aguas próximas a áreas con descargas radiactivas históricas.
Manejo inadecuado en procesos industriales: contacto con equipos o materiales contaminados en alguna etapa de la cadena.
Fallas en monitoreo de importaciones: ausencia de pruebas rutinarias de radiación en cargamentos específicos antes de su ingreso a EE. UU.
La postura de la FDA
La FDA señaló que los lotes afectados fueron identificados mediante controles aleatorios de importación, y que los niveles encontrados superan los límites permitidos por la normativa estadounidense.
Por ello, instó a distribuidores y consumidores a no comercializar ni consumir los productos implicados.
La agencia destacó que, aunque el riesgo de intoxicación aguda es bajo por consumo ocasional, la exposición acumulativa representa un peligro para la salud pública, especialmente en poblaciones vulnerables.
Además, adelantó que se fortalecerán las medidas de inspección con pruebas específicas de radionúclidos en pescados y mariscos importados de regiones con historial de contaminación nuclear.
¿Qué implica para la industria?
Para importadores, distribuidores y minoristas, este caso resalta la importancia de:
Incorporar monitoreo radiológico en planes de control preventivo cuando los productos provienen de regiones con riesgo identificado.
Asegurar la trazabilidad completa de los lotes importados para facilitar retiros rápidos.
Comunicar de forma clara al consumidor y evitar crisis reputacionales mediante transparencia.
Revisar contratos y certificaciones de proveedores internacionales, exigiendo controles adicionales en origen.
Una llamada de atención global
Aunque incidentes de contaminación radiactiva en alimentos son poco frecuentes, el caso de los camarones recuerda que la inocuidad alimentaria no solo depende de microorganismos o químicos habituales. Factores ambientales y geopolíticos también pueden impactar directamente la seguridad de lo que llega a la mesa.
La confianza del consumidor depende de que la industria y las autoridades trabajen de forma conjunta para anticipar y controlar riesgos que, como este, parecen lejanos… hasta que ocurren.
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