Cuanto cuesta tener empaques sostenibles
- Redacción I&V News

- 11 sept
- 2 Min. de lectura

Hace algunos años, recuerdo conversar con colegas que aseguraban que “sostenible” es solo un término de moda.
Pero al pasar los años, me queda claro que adoptar empaques sostenibles ya no es algo opcional para la industria alimentaria: es una necesidad.
Sin embargo, hacerlo “bien” tiene costos reales, visibles y también ocultos.
Costos visibles vs. costos ocultos
Algunos costos se sienten inmediatamente:
Materiales más caros: bioplásticos, cartón con contenido reciclado, barreras naturales frente a plásticos sintéticos, etc.
Producción especializada: acondicionar máquinas, usar tintas y adhesivos compatibles con el reciclado, diseño que permita separación.
Certificaciones y regulaciones: cumplimiento con normativas ambientales, trazabilidad, pruebas de reciclabilidad, etc.
No solo es cambiar de un proveedor por otro
Pero también hay costos menos evidentes:
Impacto en la cadena de suministro porque el proveedor tiene una menor escala de producción.
Fallos si el empaque no cumple con barreras de humedad, aire o luz, lo que puede aumentar el desperdicio de alimentos.
Pruebas de vida de anaquel que nos permite saber si se afecta el producto o no.
Costos de disposición final o reciclaje si no hay infraestructura adecuada.
Posibles penalizaciones regulatorias o de imagen si se usan términos engañosos como “ecoamigable” sin sustento.
Barreras que impiden la adopción masiva
Aunque muchas empresas quieren hacer el cambio, hay obstáculos:
Precio: muchos consumidores no están dispuestos al alza de precio que puede traer un empaque “verde”.
Infraestructura inconsistente: regiones donde reciclaje o retiro de residuos no están bien organizados.
Incertidumbre regulatoria: no todos los países tienen reglas claras. Esto hace riesgoso invertir sin saber si cumplirás en 2-3 años.
Compromiso técnico: no basta con cambiar el material; hay que rediseñar empaques, diseños, adaptar barreras, garantizar inocuidad y funcionalidad.
Oportunidades que justifican la inversión
A pesar de los costos, no todo está perdido, hay beneficios concretos que justifican hacer el esfuerzo:
Diferenciación en el mercado: consumidores cada vez más valoran productos con menor impacto ambiental.
Abrir un nuevo nicho o llegar a un mercado que busca un empaque sostenible.
Ahorros a mediano plazo: materiales reciclables pueden reducir costos de disposición o retornar parte del material reciclado.
Menor riesgo regulatorio: anticiparse a normas más estrictas puede evitar sanciones, recalls o reproches de consumidores.
Innovación y eficiencia: nuevas tecnologías o diseños más ligeros pueden reducir uso de material, transporte y energía.
¿Cómo hacer la transición de forma responsable?
Aquí algunas recomendaciones prácticas:
Haz un análisis completo de costo-beneficio: considera materiales, funcionalidad, impacto en desperdicio de alimentos y disposición final.
Empieza con pruebas piloto: pequeños lotes, productos de alta rotación, para evaluar desempeño real del empaque.
Capacita equipo técnico: diseño, calidad, operaciones y producción deben entender los requisitos del producto, la reciclabilidad y normativas.
Asegura proveedores que certifiquen materiales reciclados o compostables, y documenta trazabilidad.
Comunica de forma transparente al consumidor: evita términos ambiguos y declara claramente lo que significa “reciclable”, “biodegradable”, etc.
El verdadero costo de adoptar empaques sostenibles va más allá del precio de compra: incluye asegurarse de que ese empaque proteja el alimento, sea compatible con normativas, no genere mayores desperdicios, y tenga un final responsable en su ciclo de vida.
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